La importancia del profeta Elías

Porque éste es de quien está escrito: He aquí, yo envío mi mensajero delante de tu faz, El cual preparará tu camino delante de ti. (Mateo 11:10)

En el año de 1866 brilló una estrella como aquella que anunció el nacimiento del Mesías. Pocos la contemplaron porque el mundo estaba durmiendo.

Esa estrella fue el Profeta Elías, y con su manifestación a través del entendimiento humano, se abrió una nueva era espiritual. Con su luz vino a iluminar el camino para guiar a los hombres y anunciarles un tiempo de grandes revelaciones.

Elías abrió la puerta de una nueva era, ha aparejado los caminos del Señor, os ha preparado para que recibáis las primicias de mi revelación.

Elías ha venido como precursor en este tiempo para preparar mi llegada; ha venido como profeta para anunciaros la nueva Era con sus combates y sus pruebas, pero también con la sabiduría de sus revelaciones. Viene con su carro de luz a invitaros a penetrar en él y llevaros a la mansión espiritual donde reina la paz. Confiad en él como en el buen pastor, seguidle espiritualmente como el pueblo siguió a Moisés en el Primer Tiempo.

Este es el tiempo confiado a Elías para que despierte a la humanidad, él es el precursor que llegará de pueblo en pueblo, de nación en nación, de hombre en hombre, para decirles como lo hizo en aquel tiempo Juan en las orillas del Jordán, cuando les hablaba a las multitudes diciéndoles que se prepararan porque el reino de Dios ya estaba cerca. Ahora les dirá con su voz espiritual que penetren en recogimiento, porque la presencia del Señor como Espíritu Santo es con los hombres.

He aquí a Elías, aquel que junto a Moisés y Jesús, contemplaron los discípulos en una visión espiritual sobre el Monte Tabor. Esta es su Era. Fortaleced vuestro espíritu con el calor de su presencia y despertad a la esperanza y a la verdadera fe.

¿Es acaso él vuestro Padre? No. ¿Es acaso el Espíritu Santo? Tampoco. ¿Quién es entonces Elías? Él es el gran espíritu que está a la diestra de Dios, que en su humildad se nombra siervo del Padre y por su conducto, como por el conducto de otros grandes espíritus, muevo el Universo espiritual y llevo a cabo grandes y altos designios.

Hice volver a Elías en el Tercer Tiempo y así lo había Yo anunciado como Maestro en aquel Segundo Tiempo, diciendo: En verdad, Elías ha estado entre vosotros y no lo habéis sentido. Yo volveré al mundo, pero en verdad os digo: Antes que Yo, será Elías.

Elías es el rayo de Dios, con cuya luz viene a disipar vuestras tinieblas y a libertaros también de la esclavitud de este tiempo que es la del pecado, y quién guiará vuestro espíritu a través del desierto hasta llegar a la Tierra Prometida en el seno de Dios.

También ahora, como en el Primer Tiempo, viene a desempeñar una misión semejante, a derribar los ídolos de sus altares para enseñar al mundo el verdadero culto espiritual

Elías es con vosotros y su luz os inspira para que terminéis de construir en vuestro corazón el verdadero santuario, como también os dio valor para que derrumbáseis de su pedestal a vuestros ídolos. El rayo de Elías ha venido siempre a exterminar la idolatría, la superstición, la ignorancia y ha hecho que los hombres reconozcan el poder del Dios de Verdad.

Sí, Elías está entre vosotros y volverá a poner a prueba a los sacerdotes de los falsos dioses y les enseñará nuevamente quién es el verdadero Dios y cómo debe adorarse. Mas no viene Elías a hacerse hombre; no le es indispensable un cuerpo humano para poderse manifestar, Ya que él posee la llave que abre las puertas para la comunicación entre un mundo y otro.

Juan, el profeta anunció mi llegada en aquel tiempo; ahora, Elías comunicándose espiritualmente con los hombres, preparó mi manifestación espiritual en esta era; mas en verdad os digo que uno y otro precursor son un solo espíritu.

Hice que la vida del Bautista fuese extraordinaria, desde antes de hacerse hombre; desde antes de venir al mundo en el seno de su madre y después en su niñez y en su juventud y hasta su último instante, para que su presencia os despertara como despierta la campana al que duerme.

En verdad él fue uno de aquellos espíritus extraordinarios que sorprendió y asombró a los hombres por sus manifestaciones, por sus obras, por sus palabras; un varón que sin ser hombre de ciencia tenía en sus manos los elementos; un ser que siendo humano, sabía sobreponerse a la muerte y pasar sobre ella; un hombre que con su invocación atraía los elementos para sorprender la incredulidad y el materialismo de la humanidad.

Elías es el más grande de los profetas que ha venido a la Tierra, y a pesar de las grandes obras que hizo y de las grandes pruebas que dio, hubo de volver a este mundo en otro tiempo, en otra materia y con otro nombre.

No os sorprendáis si también os revelo que él estuvo entre los hombres del Segundo Tiempo, siendo entonces conocido como Juan el Bautista. Os digo que no os asombréis, porque no es hoy cuando he venido a revelaros estas enseñanzas, sino que ya están escritas.

En el profeta Elías podéis encontrar explicada y comprobada la ley de la reencarnación que hoy tanto combaten los hombres.

Mañana, cuando esta revelación sea estudiada y comprendida por los hombres que mucho han escudriñado las escrituras, podrán comprobar que el espíritu de Elías vino en este tiempo a cumplir la misma misión que se le había confiado en el Segundo, la de aparejar los caminos del Señor.